‘Artículos’

Huyendo de Scissorman

Memorias de un jugador

Clock Tower

No me considero un tipo pusilánime, pero eso no significa que carezca de debilidades. Entre aquellas confesables hay una que me tiene especialmente preocupado: el chocolate. Blanco o negro, en onza o a la taza, con leche o acompañado de frutos secos, esta perdición derivada del cacao representa para mí una tentación irresistible a la que sólo soy capaz de derrotar cayendo en ella. El inconveniente de mi glotonería no radica en el hecho de ganar unos kilos de más, ya que a estas alturas uno carece ya de vanidades físicas, sino en las terribles pesadillas que salen a mi encuentro tras una cena edulcorada. Basta un inofensivo bombón después de la medianoche para que el descanso reparador se vea enturbiado por un itinerario completo a través de mis demonios más profundos.

La enseñanza del Space Invaders

Memorias de un jugador

Space Invaders 1

Yo respondía “amén” cuando él me ofrecía el cuerpo de Cristo. Un niño no puede ingerir alcohol, por lo que uno comulgaba a palo seco y no sin cierto sentimiento de envidia hacia los adultos. Tras cumplir con el sacramento, regresaba a la bancada en la que aguardaba mi padre. Lo hacía con la mirada clavada en el suelo, procurando imitar la actitud afectada y grave que observaba entre el resto de parroquianos. En mi boca se deshacía lentamente el trozo de pan sin levadura y sin sal. Jamás habría cometido la osadía de masticarlo, ya que semejante acto constituía, al parecer, una afrenta gravísima y de consecuencias incalculables. Nunca pude dejar de notar, no obstante, que el sacerdote que oficiaba la misa, con objeto, seguramente, de agilizar la liturgia, jamás mostraba un cuidado parecido y masticaba con avidez el sagrado alimento sin que el más mínimo atisbo de temor o arrepentimiento asomara a su rostro…

Powered by WordPress | Designed by: Themes Gallery | Thanks to best wordpress themes, Download Free WordPress Theme Online and All Premium Themes