Después que una imprudente y radiante PSVita haya caÃdo en mis manos golosas he tenido la oportunidad de probar con calma uno de los lanzamientos con mejor pinta de entre el catálogo de estreno de la nueva portátil de Sony. Se trata de Escape Plan, ese plataformas/puzzle en blanco y negro tan llamativo que fue anunciado hace algunos meses (concretamente, en el pasado E3) y primer trabajo de las mentes pensantes de los muchachos de Fun Bits Interactive, estudio afincado en Seattle.
Escape Plan se presenta con una estética en blanco y negro bastante elegante, y la aventura, protagonizada por dos personajes de escasa agilidad, se estructura en fases muy breves dentro de una especie de fábrica de la que, como habréis deducido, tendrán que escapar resolviendo los puzzles que nos plantean los escenarios. La ambientación sirve de manera correcta a los propósitos de la trama, con unos entornos de tipo industrial bastante turbios. Además, se percibe un cierto homenaje al cine mudo que queda patente con ciertos efectos sonoros al realizar determinadas acciones, y las propias carcajadas o aplausos de un público invisible, como si de una siniestra representación teatral plagada de muertes crueles se tratara. La música, de corte clásico, ayuda a redondear la acertada puesta en escena.
¿De qué trata, pues, este Escape Plan? Aparte de las ya mencionadas fases breves en que se estructura el juego – un esquema tremendamente válido para la filosofÃa portátil – cabe señalar que el juego se controla Ãntegramente con las funcionalidades táctiles de la consola, y eso incluye pantalla y panel trasero. Movemos a los personajes (alternaremos el control entre uno y otro de forma más o menos cooperativa) con un simple toque en la dirección deseada, e interactuaremos con los objetos del entorno del mismo modo. La novedad aquà radica, claro está, en el panel trasero; mientras que para empujar un bloque, cajón o similar, deberemos tocar la pantalla, para tirar de ellos hacia nosotros deberemos empujarlos desde atrás, desde el famoso panel. El control es por tanto bastante intuitivo, pero sà se aprecian algunos momentos incómodos a la hora de distribuir la posición de los dedos en la resolución de ciertos puzzles, dada la gran superficie que abarcan tanto pantalla como panel. En cualquier caso es un error perdonable al ser el primer juego que intenta un control profundo utilizando las funciones novedosas del panel, algo que será seguro subsanado en producciones posteriores.
El juego se redondea con pegatinas coleccionables que tendremos que encontrar, normalmente escondidas tras los numerosos trastos tirados en la fábrica, y con la posibilidad de superar nuestras puntuaciones personales resolviendo cada mini fase en el menor tiempo posible y con el menor número de movimientos que seamos capaces de ejecutar. Exceptuando los ya citados problemas de usabilidad pantalla/panel, se trata de una buena opción para estrenar vuestra flamante PSVita.





Categorías:
Etiquetas: 

