Amigos, los más asiduos a este humilde blog de pueblo ya habréis podido comprobar que el ritmo de publicación dista mucho de aquel frenético arranque allá por el mes de abril del pasado 2011 que se nos ha ido para no volver. Las obligaciones, el deber moral y material de forjarme un futuro autosuficiente me mantienen más despegada que de costumbre a esta querida tabula rasa que es mi teclado y mi .doc. Aun asÃ, una hace lo que puede, que no es ni la mitad de lo que desearÃa, pero entre obligaciones académicas y demás aspectos formativos y socializadores de la vida real, aun saco tiempo de vez en cuando para aporrear esta sopa de letras de plástico y parir textos que probablemente interesen menos de lo que me gustarÃa, pero quizá más de lo que creo.
Probablemente, a poco que sigáis la actualidad de la prensa, pseudoprensa, blogs o demás denominativos que se os ocurran, estaréis enterados de que el batallón de retards que componen Game Over, el podcast, y demás redactores del correspondiente blog, también retards  - entre los que me incluyo – hemos sido absorbidos por las fauces feroces y jugosas de Eurogamer, una de las webs más importantes a nivel nacional y europeo, y una de mis páginas de videojuegos favoritas. Qué cosas.
Es por esto que me gustarÃa invitaros, si todavÃa no os habéis dejado caer por allÃ, a nuestro reducto, nuestra pequeña Galia redactoril, y echéis un ojo a los contenidos que poco a poco y cada vez más van rellenando nuestro espacio con alegrÃa, alboroto y donosura. Por supuesto, no voy a cerrar el post sin darme autobombo, más que nada porque tal era el propósito inicial de esta entrada, pero me gusta hacer las cosas de manera elegante.
En esta breve andadura ya he dejado caer tres artÃculos que me gustarÃa compartir por estos lares, por si os apetece echarles un vistazo. Hay de todo y para todos los gustos; desde zombis en bikini, epopeyas intimistas, bloques que importan, e incluso me tomo la licencia de hablar sobre tradición homérica en la obra de Ueda, ¡ahà es nada! Con decisión, directamente condenada al fracaso popular.
La aventura que la buena gente del Team Ico nos despliega, como un hermoso tapiz, se circunscribe a una idea básica tan antigua como la literatura. Y no, no es el amor, expresado aquà como el motivo que mueve los pasos de Wanda. Se trata de la astucia, del ingenio humano; una cualidad capaz de enfrentar nuestra débil naturaleza contra el poder desmesurado e ignoto de un ente colosal. Y vencer. Esa astucia, que ya la tradición homérica perfilaba como la mayor y mejor cualidad humana, ha sido la responsable de numerosas y conocidas victorias de nuestra imaginerÃa cultural, entre las que se pueden contar la del propio Odiseo contra Polifemo, o David contra Goliat.
 Leer el artÃculo completo en www.eurogamer.es/gameover/
Dead Island, la tragicomedia zombie.
Siempre he pensado que veranear en un resort tropical es propio de personas pobres de espÃritu, y es que no es lo mismo ser viajero que turista. Mientras que pertenecer al primer grupo implica una necesidad de aprender, fruto de inquietudes diversas, el segundo grupo deambula por estos complejos hoteleros con la mirada propia de los grandes rumiantes, compartiendo, de hecho, la misma etiqueta de plástico clasificadora y la misma estancia breve y gregaria en un recinto prefabricado, ajenos a la realidad circundante. Se podrÃa decir, pues, que Dead Island es una experiencia videojueguil bastante turÃstica, y lo es no sólo porque el grupo protagonista arranque su periplo zombicida en uno de estos complejos hoteleros, sino porque aporta una diversión estúpida y monótona, ligeramente cutre y vacÃa de contenido, en un entorno mucho más cerrado de lo que dice esa autoproclamada etiqueta de sandbox.
Leer el artÃculo completo en www.eurogamer.es/gameover/
Bloques que importan. Asà se titula el primer juego de los franceses Swing Swing Submarine, y lo cierto es que no podÃan haber elegido mejor tÃtulo para su opera prima, una pequeña gran aventura de puzles y plataformas que además rinde un delicioso homenaje al mundo del videojuego. Dicho esto, pudiera parecer que estamos ante el tÃpico indie que intenta suplir su modestia presupuestaria con guiños al rancio abolengo videojueguil para intentar mejorar su prestigio global arañando esos gramitos de nostalgia en el jugador más o menos añejo. Pues no. Blocks That Matter se posiciona como un estupendo juego por méritos propios…





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Buenas Cirene.
Aherrojado por la inercia del dÃa a dÃa no he tenido demasiado tiempo de acordarme que es agradable eso de contemplar ovejas trajeadas.
Leà con interés tus tres artÃculos – análisis y sigo pensando lo mismo que ya te manifesté sobre su calidad de redacción. Vale.
De los tres, el que capta más mi interés es Shadow of The Colossus por razones muy similares a las tuyas. Dead Island, efectivamente, es diversión borrica y en cuanto a esos Bloques que Importan nada sé, pues el mundillo indie me es prácticamente desconocido.
Disfruté de Shadow of The Colossus ya en su dÃa y me pareció una obra inmensa. Se dice (y no es para menos) que Ueda es un genio. Yo omitirÃa término tan general y lo concretarÃa más calificándolo de poeta. Pienso que Ueda es más poeta que otra cosa. Tomemos ICO: es puro lirismo, un recital visual repleto de armonÃa y equilibrio (cabrÃa pensar en el haiku) que busca y consigue plasmar con enorme fuerza los distintos momentos que brinda al jugador. De lo cual se infiere que quizá, pues todo esto se me viene a la mente de sopetón, estemos hablando de un ejercicio metapoético pues no busca nada fuera de sÃ, todo lo halla dentro. Es solo una reflexión personal, por supuesto.
En el caso concreto de Shadow of The Colosus, como muy bien apuntas, se produce un cambio de registro métrico que nos lleva a la epopeya y sÃ, no habÃa pensado en ello, muy bien hubira podido cantarse en hexámetros dactÃlicos. Y es que cada cual sabe ver y oir mejor aquello para lo que educó sus sentidos y su intelecto. Por aquel entonces me cautivó más la soledad y el ambiente crepuscular que invadÃa la obra que la elaboración de un poema heroico ciertamente de corte muy clásico. No supe ver entonces ninguna enseñanza moral y, siendo sincero, no creo que la posea en absoluto. Es el arte por el arte. Recrea un tema y le da vida.
¿Es el mejor juego que se ha hecho? Eso según cada uno y sus inclinaciones. Bien pudiera serlo desde el punto de vista que lo planteamos pero, ¿tenemos todas con nosotros al considerar que nos hallamos frente a un “videojuego”? Invita a la reflexión, sin duda. Por mi parte admito que no llegó a ocupar el primer puesto en mi lista. Pudo haberlo hecho, sÃ, pero tras medirse con Shenmue el coloso se derrumbó. Cosas que pasan.
Por otro lado, y ahora que lo pienso, qué gran verdad hay en aquello que afirma que en la sencillez se esconde la perfección. Hace escasa una semana volvà a comprobarlo con Portal 2 y ahora lo vuelvo a hacer al evocar mis memorias sobre Shadow of The Colossus e ICO.
No sé si habré aportado algo con tamaña entrada. De ser asÃ, me doy por satisfecho.
Saludos y mis felicitaciones por tan buen sitio.